Duelo
6/12/2022
3
min

Atazagorafobia y duelo: ¿cómo afrontar el miedo al olvido tras la muerte?

La muerte no existe, la gente sólo muere cuando la olvidan”, escribió la novelista chilena Isabel Allende. Para muchas personas esta frase se convierte en una auténtica obsesión en su vida y se esfuerzan por no olvidar ni por un instante a sus seres queridos. Aquellas personas que sufren de atazagorafobia creen que si dejan escapar el recuerdo de un ser querido, esa persona desaparecerá para siempre de sus vidas y lo viven con temor porque no son capaces de imaginar un futuro sin ella. Así, se aferran a ese recuerdo porque consideran que no hacerlo supondría reconocer que, en realidad, esas personas no eran tan importantes y que están deshonrando su memoria.

Atados a esa idea, algunos eligen visitar su tumba en el cementerio continuamente, otros colocan una fotografía o, incluso, crean un auténtico altar en el salón de su casa para no olvidar ningún detalle del rostro de esa persona, otros tienen a esa persona siempre presente en sus conversaciones, incorporando al fallecido en su discurso como si hablaran con él. Si bien es cierto que recordar a las personas que ya no están con nosotros es algo propio de los seres humanos, aferrarse demasiado a ese recuerdo puede ocasionar un profundo daño emocional y psicológico, impidiéndote seguir adelante con tu vida.

Olvido adaptativo tras el duelo

La pérdida de un ser querido es siempre un duro golpe emocional. Sin embargo, a la profunda tristeza y negación inicial le sigue un período de aceptación en el que se comienza a ser consciente de la necesidad de adaptarse a vivir sin esa persona. El proceso de duelo puede durar más o menos tiempo, pero, por lo general, llega un momento en el que las personas, cada una a su manera, comienzan a adaptarse a la idea de un futuro sin su ser querido. Es entonces cuando llega el olvido adaptativo.

El olvido tiene una función adaptativa en el proceso de duelo tras la muerte de un ser querido. Se trata de un recurso de la mente para depurar los recuerdos innecesarios y bloquear aquellos que tienen un gran impacto emocional negativo. Es la manera en la que nuestro cerebro trabaja para dejar atrás el pasado y enfocar la atención en el presente y el futuro. Por tanto, es un proceso natural que ayuda a las personas a adaptarse a una vida sin su ser querido y que les permite seguir adelante.

No obstante, más allá de su función adaptativa, el olvido de un ser querido puede tener igualmente un enorme impacto emocional. De hecho, no es extraño que la mayoría de las personas experimente cierta melancolía al notar que el recuerdo de un ser querido se va desvaneciendo poco a poco después de su muerte. Son conscientes de que lo único que les queda de esa persona es su recuerdo, y pensar que irán olvidando cada vez más detalles de su personalidad, de su físico o de las experiencias compartidas les entristece. Es una reacción completamente normal. Sin embargo, hay personas para las que la idea de olvidar a un ser querido tras su muerte supone un profundo malestar y angustia persistentes en el tiempo, surgiendo en ese contexto la atazagorafobia.

Atazagorafobia, el miedo incontrolable al olvido

La atazagorafobia no es más que el miedo irracional y desmesurado a olvidar a un ser querido o a ser olvidado, generalmente en contextos de fallecimiento. Las personas que tienen atazagorafobia experimentan una gran angustia y tristeza cuando son conscientes de la posibilidad de olvidar a esa persona. A menudo viven en un estado de inseguridad y alerta constante para intentar mantener vivo su recuerdo que puede llegar a afectar el desarrollo de sus responsabilidades cotidianas y puede impedirles concentrarse y vivir plenamente en el presente.

En muchos casos, es habitual que creen una rutina que les permita recordar a la persona que ha muerto, ya sea ir a visitar su lecho de muerte o su tumba constantemente, preparar un día a la semana la cena preferida de su ser querido o conservar algunas de sus pertenencias como si fuesen tesoros. Se trata de una rutina adaptativa que ayuda a muchas personas a lidiar con la muerte de un ser querido, el problema es que, en el caso de quienes padecen atazagorafobia, además de mantener esa rutina durante mucho más tiempo del habitual, saltársela les genera una gran ansiedad y malestar emocional.

A diferencia del resto, las personas que sufren atazagorafobia mantienen un vínculo tóxico con el recuerdo de sus seres queridos. Se enfocan tanto en no olvidar que se quedan atrapados en los recuerdos del pasado, por lo que son más vulnerables a vivir un duelo patológico y sufrir depresión. Asimismo, les resulta más difícil tomar las riendas de su vida y adaptarse a la realidad sin la otra persona porque el miedo a olvidar les impide seguir adelante.

¿Cómo afrontar el miedo al olvido?

Perder a un ser querido es siempre una experiencia dolorosa y difícil de gestionar. Sin embargo, poco a poco tendrás que aceptar que ya no está, adaptarte a vivir sin esa persona y reestructurar tu mundo. Eso no significa olvidar su existencia, los momentos que compartisteis juntos y cuán importante fue en tu vida, pero implica dejar ir muchos de esos recuerdos a los que hoy te aferras. He aquí algunas claves que pueden ayudarte a superar el miedo a olvidar a tus seres queridos y conservar su recuerdo sin que te haga daño:

1. Sé consciente de tus emociones

Ser consciente de las emociones que te genera olvidar algún detalle de tu ser querido o la posibilidad de no recordar en el futuro muchos de los momentos compartidos es el primer paso para aceptar cuánto te cuesta asumir su pérdida y tomar cartas en el asunto. Reconocer la ansiedad que te genera no poder visitar su lecho de muerte una semana o el miedo que sientes al pensar que un día puedas no recordar su risa te ayudará a tomar cierta distancia emocional, a asumir que este proceso forma parte de tu adaptación a una nueva vida y a controlar tus emociones para que no puedan hacerte tanto daño. Reconocer tus emociones y darte cuenta de tus pensamientos es fundamental para que te des cuenta del daño que te está haciendo mantenerte en este duelo. Pero, aún así, es muy recomendable recibir apoyo psicológico para ayudarte a hacerlo.

2. Date permiso para olvidar detalles secundarios

El olvido forma parte de la vida, ya que ayuda a “vaciar” la mente de las experiencias del pasado para dar paso a la creación de nuevos recuerdos. Cuanto antes aceptes esta realidad, antes estarás preparado para dejar ir muchos de los recuerdos accesorios que atesoras de tu ser querido. Aceptar el olvido como algo natural es el primer paso para asumir que, en algún momento, ya no recordarás algunos detalles de esa persona y aceptar que no pasa nada por ello. Eso no significa que olvides a tu ser querido, sólo es un indicador de que empiezas a pasar página y a adaptarte a vivir sin él.

3. Abraza los recuerdos felices

Poner el foco de atención en los recuerdos negativos, en las discusiones que tuviste con tu ser querido, las cosas que pudiste hacer y no hiciste o las experiencias que os quedaron por vivir juntos no hará sino acentuar la tristeza por su pérdida y hacer que te sientas culpable. En cambio, recordar los momentos felices que vivisteis juntos, las experiencias compartidas y las cosas que más te gustaban de esa persona es una forma más sana de mantener vivo su recuerdo. Recordar los momentos más alegres, las vivencias divertidas o, incluso, esas torpezas que os sacaron una sonrisa te ayudará a afrontar su muerte con una actitud más positiva.

4. Habla sobre su muerte con naturalidad

Hablar con otras personas de tu entorno sobre la muerte de tu ser querido es una buena estrategia para asumir y aceptar su pérdida. Compartir tus miedos, preocupaciones y angustias sobre tu pérdida y el miedo que sientes a olvidar a esa persona no sólo te ayudará a ser consciente de lo que te sucede sino también a gestionar esas emociones de una manera más asertiva. Además, es una excelente manera de hacer catarsis y liberar la tensión emocional que se acumula en tu interior, así no sólo te sentirás más comprendido sino también más ligero.

5. Vive una nueva experiencia en su honor

En lugar de mantener una rutina que te recuerde la pérdida de tu ser querido, céntrate en crear nuevas experiencias que te ayuden a mantener vivo su recuerdo mientras te adaptas a una vida sin esa persona. Por ejemplo, si sabes que le gustaban las causas medioambientales, motívate a participar en una campaña de plantación de árboles en su honor o anímate a hacer ese curso de superación que siempre te exhortaba a empezar. De esta manera, no sólo preservarás su recuerdo sino que te darás la oportunidad de comenzar a vivir nuevas experiencias, lo cual te ayudará a recuperarte y te regalará una nueva fuente de motivación.

Por último, bríndate tiempo para recuperarte y sé paciente contigo mismo. Aceptar la pérdida de un ser querido es un proceso difícil y doloroso en el que debes ir superando etapas paulatinamente. Evitar el miedo a olvidar a esa persona y aprender a preservar su recuerdo sin que te haga daño no es algo que se consigue de la noche a la mañana. Si un duelo sano puede llegar a durar hasta un año, la atazagorafobia condiciona tu vida, tus decisiones y comportamientos, convirtiéndose en una obsesión que controla tu vida. No es fácil superarlo solo y es muy recomendable buscar el apoyo de un psicólogo para superarlo lo antes posible y llevar una vida con mayor bienestar emocional. 

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