¿Qué es el mobbing y cómo afrontarlo?

¿Conoces la definición de “hostigar”? Un 15% de los trabajadores sufren hostigamiento en sus entornos laborales. El término acoso laboral o mobbing quizás te sea más familiar: consiste en hostigar, molestar, agredir, y/o burlarse constantemente de una persona en el ámbito laboral. Esta situación puede darse por parte de una o varias personas dentro de la empresa.

Lo más importante es saber detectar cuándo alguien de nuestro entorno está sufriendo mobbing, incluso, puede ser que seamos nosotros mismos quienes estamos pasando por esta situación.

Muchas son las acciones que definen el mobbing, algunas de ellas son: herir, humillar, ofender, intimidar, menoscabar emocionalmente, despreciar intelectualmente… Estas acciones pueden pueden presentarse de forma directa o de una manera más “sutil”. A través de estas acciones o palabras, puede afectar de forma negativa la visión que tenemos de nosotros mismos en el entorno laboral

Si atendemos a sus efectos, el mobbing no es solo un hostigamiento al trabajador, sino que afecta a todos los ámbitos de esa persona, dañando su autoestima, dignidad y su sentido de la integridad física. Puede llegar a consecuencias inimaginables en su vida familiar y social. Es decir, su efecto no queda reducido al ámbito laboral, sino que tendrá graves efectos sobre la salud integral de la persona.

Pasa a la acción y termina con el acoso laboral de la mano de un profesional

¿Cómo se ejerce el acoso laboral?

  • Privar a la persona del derecho a comunicarse:  la persona que está siendo sometida a esta práctica no es escuchada en el entorno laboral, no se le deja participar de las decisiones y, además, se le deja al margen de lo que ocurre en el equipo. Es decir, ni se le escucha ni se le deja escuchar, con lo que se le convierte en un elemento despreciado por el entorno laboral. 
  • Aislar física y socialmente a la persona del resto del equipo: ¿puedes imaginar lo que siente una persona que está siendo excluida de forma física y social del resto? La sensación de aislamiento y desprecio provoca dudas e inseguridades que más adelante se van a traducir en dolor emocional. A veces la separación física no es lo único, y se ejerce una violencia aún mayor, sobre esa persona. Hablamos del rechazo social, de hacer el vacío a esa persona, de demostrarle de manera explícita con nuestras conductas que no vale nada, que no nos interesa o, simplemente, que no existe.  
  • Desacreditar a la persona: gran parte de nuestra autoestima e identidad se ha creado a partir de la información que los demás nos dan de nosotros mismos (sus opiniones, etc.). El resto de personas son un espejo que nos devuelve una imagen de nosotros mismos que, sin ser certera, nos hace crear una idea de quiénes somos de cara a los demás. Si esta imagen es de descrédito e invalidación, va a generar muchas dudas e inseguridades sobre nuestra valía profesional y personal. 
  • Disminuir la ocupación del empleado con pocas tareas o de un rango inferior a su puesto: este es un clásico del mobbing. Todos entendemos una parte de nuestro crecimiento personal a partir de aquello que somos capaces de hacer y de las tareas que nos asignan. Una limitación de tareas en número o en complejidad nos produce dudas sobre nuestra capacidad y sobre lo que somos capaces de hacer, ya que el mensaje externo acerca de nosotros mismos está siendo negativo. 
  • Ordenar a hacer trabajos peligrosos, amenazarle o incluso atacarle físicamente: el acoso laboral puede escalar a niveles donde se pone en riesgo la salud integral de la persona. Si este es el caso es fundamental que se busque ayuda y se pase a la acción de forma inmediata. 

Tipos de mobbing o acoso laboral

El acoso laboral según su procedencia puede ser:

  • Descendente: ejercido desde los mandos superiores a los inferiores. Este es el más preocupante, por el ejercicio de autoridad que tiene el acosador sobre la persona. Suele darse porque el superior ha llegado desde el exterior de la organización, o bien alguien del equipo ha sido ascendido y ahora ostenta esta autoridad. 
  • Ascendente: ejercido desde los mandos inferiores a los superiores.
  • Horizontal: ejercido por miembros de un mismo equipo con rango similares. Normalmente ocurre por envidias, por falta de integración en el equipo o por considerar al compañero o compañera de trabajo como un rival para mis intereses particulares en la organización. 
  • Mixto: ejercido en direcciones variadas.

Según la intencionalidad del acosador, se puede hablar de cuatro tipos de acoso:

  • Acoso laboral estratégico.
  • Acoso laboral de dirección.
  • Acoso laboral perverso.
  • Acoso laboral disciplinario.

Tanto el acoso estratégico como el de dirección tienen como fin último que la persona abandone la empresa de forma voluntaria; mientras que en el acoso laboral perverso, el acosador lleva a cabo la acción para satisfacer su necesidad de sentirse importante a través del ejercicio del mobbing a terceros; y el acoso laboral disciplinario tiene la función de asustar al resto del equipo e “informarles” de las posibles consecuencias para el trabajador en caso de conflicto con la empresa. 

Consecuencias del mobbing

Las consecuencias del mobbing en el individuo son muchas y variadas: algunas de ellas relacionadas con la imagen de uno mismo, y otras asociadas a cuadros de depresión y una variedad de síntomas característicos de estados de ansiedad.

Es importante recordar que todas estas consecuencias no afectan sólo al ámbito laboral, sino que de manera transversal el individuo verá afectadas el resto de áreas de su vida como la familiar, la social, la académica, y sin duda, su salud. 

  • La mala imagen que la persona va generando sobre sí misma por causa del mobbing, puede considerarse una de las consecuencias más relevantes al desembocar en importantes desórdenes psicológicos. 
  • Cuando se ha atacado nuestra autoestima de esta manera, empezamos a pensar que no sabemos hacer nada, que la culpa es nuestra, y que en el fondo hay algo “malo” en nosotros que nos hace merecedores del acoso laboral que estamos sufriendo. 
  • Es frecuente la aparición de un estado de ánimo depresivo, que se caracteriza por tristeza, apatía, desmotivación y, en general, una sensación de letargo y melancolía. 
  • Puede aparecer además la indefensión como respuesta aprendida, es decir, el dejar de buscar el cambio en nuestra situación porque entendemos que sería un esfuerzo improductivo. La impotencia se instala así en la persona como forma habitual de respuesta. 
  • La persona va a vivir esta situación con un elevado estado de inquietud mantenido en el tiempo, generando múltiples síntomas de ansiedad como falta de sueño, fatiga, dificultades para concentrarse, tensión muscular, dolores musculares y desmotivación. 

¿Cómo afrontar el acoso laboral?

La máxima premisa para afrontar el acoso laboral es llegar a comprender que la persona no es el problema, cualquiera puede llegar a ser víctima de mobbing. El acoso laboral  no es “algo” que una persona tiene, no es inherente a ella; sino que es una situación en la que se encuentra la persona y, por tanto, no la define.

  1. Ser conscientes de que lo estamos sufriendo: el acoso en general y, el acoso laboral en particular, se ejercen sobre las personas de manera gradual, de forma sibilina. Así, cuando somos capaces de darnos cuenta ya es demasiado tarde para salir solos de la situación, ya que nuestras fuerzas ya están mermadas y nos sentimos incapaces. 
  2. Después de esta toma de conciencia, es el momento de dirigirnos hacia la acción: ¿qué hay que cambiar?, ¿qué aspectos son necesarios revisar? En este punto quizás aún no reconozca aquello que debería ser modificado en su vida, pero sí se habrá dado cuenta de que hay algo que no le gusta, que está afectando a su salud y bienestar, y que es necesario tomar decisiones para buscar un cambio. 
  3. Es el momento de hablar y buscar apoyo en el entorno: contarles qué nos está pasando, cuáles son nuestras sensaciones y emociones, y cómo las estamos viviendo. Al principio, quizás, no sepamos explicarlo y nos falten palabras para conceptualizar la experiencia, pero el ejercicio de expresarlo en voz alta nos servirá para tomar distancia de la situación y comenzar a visualizar lo que nos está pasando. Además, el entorno a partir de ese momento se va a convertir en una fuente de apoyo necesaria para salir del acoso laboral. 
  4. Buscar apoyo de un/a psicólogo/a: en la incertidumbre y la indefensión que nos ha causado el acoso laboral es necesario tener una guía, un mapa que nos ayude a seguir el camino y a tomar decisiones; un profesional de la psicología nos puede facilitar la brújula para una mejor gestión emocional y conductual del problema, y que nos ayude a reconstruir nuestra autoestima. 
  5. Reúne pruebas y denuncia: al tratarse de un delito tipificado en el Código Penal dentro de los delitos contra la integridad moral de las personas, nuestra obligación será siempre denunciar, tanto si somos quienes lo estamos sufriendo, como si somos testigos. 

El mobbing o acoso laboral es una estrategia de eliminación, desacreditación y denigración de una persona en su puesto de trabajo. Sus efectos y consecuencias tienen graves repercusiones psicológicas que van desde la falta de autoestima, pasando  por depresión y ansiedad.

Su forma de presentarse es muy variada, pero siempre coincide en algo, y es que es una estrategia sutil que acaba por debilitar a la persona hasta el punto de que no pueda salir por sus propios medios. 

Si estás pasando por esta situación o conoces a alguien que está sufriendo mobbing, pasa a la acción. En TherapyChat trabajamos con psicólogos y coaches con mucha experiencia que te podrán guiar y ayudar en el proceso.

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