Por qué es importante visibilizar y hablar sobre el suicidio

Más de 700.000 personas mueren por suicidio cada año alrededor del mundo, de acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS)1. En la actualidad, el suicidio es una de las tres principales causas de muerte en personas con edades comprendidas entre los 15 y los 44 años. Por sí solas, estas cifras son impactantes y evidencian que el suicidio es un problema serio de salud pública que afecta a todas las sociedades del mundo. Tanto es así que, desde la psicología, han denominado al suicidio como la pandemia silenciosa.

Es interesante ese nombre, dado que hay numerosos datos que muestran la prevalencia tan alta de este problema alrededor del mundo. Por dar algunos ejemplos, el suicidio se ha incrementado globalmente un 30% entre el 2000 y el 2018. Solamente en Estados Unidos, durante los años 2020 y 2021, 12’2 millones de personas tuvieron ideas de cometer suicidio; 3’2 millones planearon un intento de suicidio y 1’2 millones realizaron un intento de suicidio. 

De esta manera, si el suicidio está tan presente entre nosotros, ¿por qué es considerado como una pandemia silenciosa? ¿Por qué nos cuesta tanto hablar sobre el suicidio? Esta última pregunta es fundamental, porque la evidencia científica demuestra la importancia de hablar abiertamente sobre el suicidio como principal estrategia de prevención. Sin embargo, esta problemática se enmarca constantemente como un tema tabú del que no se debe hablar, especialmente en los medios de comunicación.  

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El suicidio como tema tabú

¿Alguna vez has hablado con naturalidad sobre el suicidio? Es muy probable que no sea así, incluso a muchos profesionales de la psicología que trabajan con este tema les cuesta hablar al respecto. Durante mucho tiempo el suicidio y la muerte en sí misma han sido considerados temas tabúes, algo de lo cual no se habla o se tiende a evitar o esconder constantemente.

Aunque las creencias varían de una sociedad a otra, el temor a la muerte es algo generalizado para la mayoría, especialmente porque la muerte se ha asociado a otras ideas poco placenteras como el sufrimiento, el malestar o el duelo. Por otro lado, el suicida vulnera una de las normas básicas de la civilización, que es la protección de la vida, y esto socialmente es muy difícil de asumir. 

Existen numerosas creencias erróneas sobre el suicidio que continúan perpetuando el estigma y que aumentan los niveles de vergüenza al hablar sobre el tema. Algunos ejemplos comunes de estas creencias son:

  • La persona que se suicida es un/a cobarde
  • Quien se suicida no se adaptó a la sociedad
  • Es mejor no hablar de ello porque puede volver a pasar
  • Puede producirse un efecto llamada: el suicidio de uno puede llevar al suicido de más personas, se puede “contagiar”
  • Hablar sobre el suicidio promueve que la persona lo realice

En la actualidad, la evidencia científica demuestra todo lo contrario a tales creencias, puesto que el suicidio es un tema mucho más complejo. Entre estas destaca la creencia errónea de que hablar sobre el suicidio puede incitar a la persona a hacerlo cuando, de hecho, es todo lo contrario: el silencio y no hablar al respecto sí puede conllevar trágicas consecuencias.

Prevención del suicidio desde la visibilización

Poder brindar información que hable directamente sobre el suicidio es la estrategia más efectiva para prevenir la ideación suicida y los posibles intentos de suicidio. Las campañas de concienciación pública son un medio ampliamente utilizado para combatir los estigmas. 

En un estudio llevado a cabo en Países Bajos2 un grupo de investigadores desarrolló una campaña mediática a nivel nacional sobre el suicidio. La campaña consistía en difundir publicidad con información sobre el suicidio y líneas de ayuda, proporcionar capacitaciones a personal de salud sobre el tema e identificar a personas con alto riesgo de intentar cometer un suicidio. Los resultados mencionan que las personas que vieron la campaña o se capacitaron mostraron una mayor disposición y apertura a buscar ayuda profesional. Además, disminuyeron sus creencias y estigma asociados al suicidio, a diferencia de las personas que no vieron nunca la campaña.

También destacan otros estudios3 sobre relatos de personas que cometieron un intento de suicidio y sobrevivieron. Los relatos permiten observar que, antes de realizar la acción, hubo una tendencia general a hablar sobre sus planes con una persona cercana. No obstante, la mayoría de personas a las que se lo contaron no reaccionaron adecuadamente. Habitualmente fueron ignorados, rechazados, recibieron respuestas agresivas y profundamente invalidantes. No siempre es fácil darnos cuenta del riesgo y entender el alcance de lo que nos está contando un posible suicida y es lamentable, ya que la respuesta de otras personas juega un papel fundamental en la prevención del suicidio.

Diferentes teorías sobre el suicidio, como la del psicólogo Thomas Joiner, sustentan la premisa de que las personas con ideas suicidas pueden tener la creencia de sentirse como una carga para los demás y sentir una falta de conexión social. Por eso, es importante para las personas cercanas a ellas poder tener información relevante sobre el suicidio, promover la conexión social, brindar apoyo y saber cómo actuar al respecto. A veces, lo único que se necesita para prevenir el suicidio es otra persona que escuche, que esté ahí para esa persona, sin juzgar e intentando ayudar de la mejor manera posible. 

Hablar abiertamente sobre el tema ayuda a que personas que tienen pensamientos suicidas reconozcan que es válido y conveniente expresar lo que sienten y lo que piensan, a que dejen de sentir vergüenza o culpa por tener esos pensamientos y a pedir ayuda. Tratar el suicidio con naturalidad y no como un tabú no tiene como objetivo alimentar las ideas de las personas a hacerse daño a sí mismas. Al contrario, permite que la persona con ideación suicida no lo vea como un tema “anormal” que solo le afecta a él o ella como individuo, sino como un problema recurrente y colectivo que afecta a millones de personas alrededor del mundo. La posibilidad de no sentirse solo y tener información pertinente incrementa la probabilidad de no esconder esos pensamientos, lo que eventualmente facilitaría la búsqueda de ayuda oportuna.

Medios relevantes para visibilizar y prevenir el suicidio

Debido el estigma asociado al suicidio, la visibilización se convierte en una tarea difícil. Es importante tener presente que el suicidio y las creencias asociadas a este se generan no solo en un contexto próximo como la familia, sino también en contextos más generales como los medios de comunicación o los medios políticos. Al ser un problema multifactorial es necesario contemplar la visibilización desde sectores macro, como el gubernamental o los medios de comunicación, puesto que la información que se recibe sobre el suicidio afecta directamente a todas las personas y contribuye a la prevención del mismo.

En términos políticos o gubernamentales, la inversión en estrategias de sensibilización o concienciación sobre el suicidio ha disminuido la probabilidad de que estos ocurran. Además, si se muestra como un tema que preocupa a los gobiernos y al propio sistema de salud, puede contribuir a que se reduzca el estigma en la población general. Observar cómo los dirigentes políticos o sectores relevantes imparten discursos de prevención del suicidio genera cambios considerables en las ideas que se tienen sobre este.

En relación a los medios de comunicación, un ejemplo para prevenir el suicidio es brindar información que visibilice la problemática del suicidio de forma regular en medios de difusión masiva, como televisión o publicidad en las calles. Existen muchas personas que desconocen qué hacer o a quién recurrir si se presentan ideas de suicidio. Por eso, diferentes fundaciones y campañas de salud buscan realizar acciones como, por ejemplo, mostrar los números de líneas de atención especializada cuando se presente un suicidio en las noticias.  

Adicionalmente, dado que es más común que el suicidio afecte a personas jóvenes, campañas mediáticas en redes sociales han permitido su visibilización y han llegado a millones de personas. Por ejemplo, la ONG británica CALM realizó este año una campaña4 para visibilizar “la última foto” de una persona que había cometido un suicidio. Al contrario de lo esperado, la mayoría de las personas que aparecen en las fotografías se muestran sonriendo o felices. La campaña se distribuyó de manera masiva por medio de exposiciones de fotografías y vídeos de las personas en cuestión a través de redes sociales y otros medios como televisión o publicidad impresa. Las fotografías y vídeos asociados fueron compartidos por miles de personas en el mundo, lo que ha ayudado a visibilizar y derribar la creencia errónea de que la persona que comete un suicidio está siempre triste o que era esperable que lo hiciera, cuando no siempre es así.

Grupos receptores de información sobre el suicidio

Ahora bien, es necesario vincular tanto estrategias individuales como mediáticas para que la prevención del suicidio funcione completamente. Diferentes proyectos desarrollados en la Unión Europea tienen en cuenta los siguientes cuatro niveles para visibilizar información pertinente: 

  • Público en general: con el uso de campañas, como las mencionadas anteriormente, que pueden llegar a todas las personas por medio de canales de difusión masiva.

  • Atención primaria en salud: es el primer nivel de atención al que una persona debe acudir si presenta ideación suicida. Todo el sector salud en general debe contar con información oportuna sobre cómo actuar si una persona reporta tener ideas suicidas o ha intentado suicidarse. Derivar oportunamente a profesionales especializados en salud mental, como los psicólogos sanitarios, es una estrategia eficaz para reducir los comportamientos e ideas suicidas.

  • Personas “guardianas” de la comunidad: prevenir el suicidio implica no solamente brindar información pertinente a la persona que tiene ideación suicida, sino también a personas de la propia comunidad donde habita. Muchas estrategias de visibilización se realizan con profesores, periodistas, policías, farmacéuticos, entre otros, a quienes es probable que pueda acudir una persona en riesgo de suicidio.

  • Personas con alto riesgo de suicidio y sus familias: las características individuales se tienen en cuenta para llegar a personas con alto riesgo de suicidio. Los jóvenes, las personas con pocos ingresos económicos, comunidades de minorías o personas con diversidad sexual y de género son poblaciones frecuentes en las que visibilizar y hablar naturalmente sobre el suicido ha ayudado enormemente.

En España, el Ministerio de Sanidad promueve la Línea 024 de atención a la conducta suicida, una línea telefónica de ayuda a las personas con pensamientos, ideaciones o riesgo de conducta suicida; y de ayuda a sus familiares y allegados a través de la contención emocional por medio de la escucha activa por los profesionales del 024. En caso de emergencia vital inminente se puede llamar directamente al teléfono de emergencias 112.

El suicidio afecta a millones de personas en este momento. Visibilizar, brindar información responsable y hablar sobre el suicidio es la mejor estrategia de prevención que existe en la actualidad. Es importante que el suicidio no continúe siendo una pandemia silenciosa o un tema tabú, sino que se pueda hablar abiertamente de él, buscando ofrecer la mejor ayuda posible y derivar a los profesionales sanitarios especializados en el tema que puedan proveer la ayuda psicológica necesaria.

Diferentes campañas han contribuido a derribar los estigmas asociados al suicidio, pero esta es una tarea que nos corresponde a todos como sociedad. Implica a todas las personas y sectores, como a la propia persona que presenta ideación suicida, a su familia, a amigos y círculo cercano; a los “guardianes” de la comunidad y a todo el sector salud y de atención primaria, así como al gobierno y los medios de comunicación.  

En TherapyChat encontrarás profesionales que te pueden aconsejar, apoyar y ayudar de manera segura y confidencial.

Si experimentas ideas, pensamientos o conductas relacionadas con el suicidio no dudes en pedir ayuda psicológica. En caso de necesitar atención inmediata puedes llamar al 112. Si tú o alguna persona que conoces presenta pensamientos suicidas, puedes llamar al 024, la línea de atención a la conducta suicida.

1Organización Mundial de la Salud (OMS) (2017). Suicide:  https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/suicide

2Van der Burgt, M. C. A., Beekman, A. T. F., Hoogendoorn, A. W., Berkelmans, G., Franx, G., y Gilissen, R. (2021). The impact of a suicide prevention awareness campaign on stigma, taboo and attitudes towards professional help-seeking. Recuperado de https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0165032720329542

3Dazzi, T., Gribble, R., Wessely, S., y Fear, N. T. (2014). Does asking about suicide and related behaviours induce suicidal ideation? What is the evidence? Recuperado de https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/24998511/

4Campaign Against Living Miserably (CALM) (2022).  Suicidal doesn´t always look suicidal: https://www.thecalmzone.net/thelastphoto 

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