¿Piensas pedir un aumento de sueldo, pero no sabes cómo hacerlo?

Seguramente no eres la única persona que se ha visto en esta situación.

Cuando trabajamos en una empresa que nos gusta, realizando un trabajo que nos apasiona; o cuando nos hemos estado esforzando por superarnos cada día, y hemos asumido retos difíciles y nuevas responsabilidades, nos planteamos la posibilidad de pedir un aumento de sueldo.

Sin embargo, llega el momento y nos surgen un millón de preguntas. Pensamos si estará bien hacerlo o no, qué cantidad deberíamos pedir, cuándo tendríamos que decirlo y, lo más importante: ¿cómo se lo vamos a plantear a nuestro jefe?

Suele ser una tarea difícil, incómoda, e incluso angustiosa, ya que nadie nos enseña cómo afrontarla. No es negativo pedirlo, el problema es que lo hacemos de formas poco óptimas. Por ello vamos a ver una serie de consejos y prácticas que pueden ayudarnos a pedir un aumento de sueldo y tener más probabilidades de éxito.  

Trabaja con un psicólogo las habilidades y herramientas que necesitas para pedir un aumento de sueldo

1. ¿Por qué quieres un aumento de sueldo?

Antes de exponer tu caso, es esencial que te hagas esta pregunta. A menudo damos argumentos como que el coste de vida ha subido, que llevamos mucho tiempo trabajando en la empresa o que nuestros compañeros ganan más que nosotros. Aunque son importantes y legítimas, no son las razones adecuadas para que las organizaciones aumenten nuestra compensación.

El aumento tiene que basarse en nuestro trabajo. Ten en cuenta que las compañías buscan compensar a aquellos empleados que aportan mayor valor y tienen mejor desempeño. Por lo tanto, nos lo tenemos que plantear como una negociación win-win, es decir, un acuerdo donde ambas partes (nosotros y la empresa) salen ganando.   

2. Céntrate en por qué mereces el aumento

Para argumentar una subida de sueldo, primero tienes que tener claro por qué te lo mereces.

Para ello, repasa tu trayectoria laboral en la empresa y apunta:

  • Tus logros y éxitos (sobre todo los más recientes) y el valor que han aportado. Por ejemplo, puedes hablar de proyectos que has llevado a cabo con éxito, o situaciones difíciles que has resuelto.
  • Qué funciones o responsabilidades nuevas has asumido más allá de las iniciales. Sobre todo, sin que tus superiores te lo hayan pedido.
  • Factores adicionales como por ejemplo nuevos conocimientos que has adquirido, nuevas competencias, años trabajados o años de experiencia.

No te olvides de cuantificar estos logros con datos y números. Es importante que puedas demostrar de forma tangible lo que has conseguido. Por ejemplo, “lidié con un cliente descontento que, no solo siguió contando con nuestros servicios, sino que nos recomendó y gané tres clientes más”.

Aquí no es momento de ser tímidos. Ello no significa que te inventes o exageres tus logros. Tampoco que seas prepotente. Supone basarte en hechos reales y tangibles acerca de tu buen trabajo, y el impacto que éste tiene para la compañía.

Evita justificaciones relacionadas con motivos personales (ej. necesito el aumento para hacer frente a las facturas), comparaciones con tus compañeros (ej. resaltando lo que tú haces y ellos no, o lo que ellos ganan y tú no) o ultimatums (ej. “si no me subes el sueldo, me voy de la compañía”). Este tipo de razonamientos pueden provocar el efecto contrario que quieres conseguir.

Recuerda que tiene que ser una negociación win-win, en donde ambas partes obtengan algo positivo de ella.

3. ¿Eres consciente de lo que vales?

Seguramente has escuchado hablar del famoso síndrome del impostor. Hace referencia al fenómeno por el cual personas altamente exitosas y cualificadas tienen dificultad para interiorizar sus logros, y tienen miedo de ser “fraudes”, aun cuando hay suficiente evidencia externa de sus méritos. Desafortunadamente, suele ser una causa común por la cual muchos no se plantean pedir un aumento de sueldo: no se creen lo que valen. Este es también un motivo habitual para acudir a terapia. 

Puede ayudarte pedir feedback externo, sobre todo a personas de confianza que conozcan tu trabajo (compañeros, managers).

4. Investiga rangos salariales

Aunque todos querríamos estar ganando millones de euros, hay que tener expectativas realistas. Chequea en qué franja salarial se mueven profesionales que trabajan en tu campo, que viven en tu zona geográfica y que tienen una formación, experiencia y responsabilidad similares a la tuya. Por ejemplo, puedes utilizar páginas como la calculadora salarial de Hays, que calcula tu salario en función del sector, experiencia, etc. Además, investiga cual es el porcentaje medio de aumento de salario para que la cifra esté dentro de ese rango.

Este análisis te ayudará a la hora de la negociación porque, cuando te pregunten cuánto quieres ganar, no solo darás una cifra razonable, sino que pondrá de manifiesto que vienes con los “deberes hechos”.

5. Escoge el momento adecuado

Hay tres cuestiones que tienes que tener en cuenta antes de plantearlo:

  • ¿Cómo está tu compañía? Si la organización está pasando por un apuro económico o no está teniendo un buen desempeño, lo más razonable es pedir el aumento en otro momento.
  • ¿Cómo está tu jefe? Es importante que tu jefe no tenga una carga de trabajo muy grande o esté pasando por un periodo muy estresante, ya que podría influir negativamente en el resultado de la negociación.
  • ¿Cómo estás tú? Vas a necesitar de tu confianza, seguridad y motivación para pedir el aumento. Si estás pasando por un momento de ansiedad, bajo estado de ánimo, o no te sientes bien contigo mismo, puedes plantearlo más adelante.

6. Planea los detalles

Una vez que has decidido llevarlo a cabo, es momento de planteárselo a tu jefe.

Primero, pide con antelación una reunión formal y privada. Evita comentárselo delante de otros compañeros, en una conversación informal e improvisada. Si no puede ser presencial, que sea por videollamada. También puedes aprovechar tu reunión de feedback periódica para plantearlo.

Lo segundo, sé claro con el motivo de la reunión. Hazle saber que quieres hablar de una revisión de tu compensación económica.

Es recomendable hacerlo después de haber tenido un buen desempeño, o haber conseguido algún logro. Asimismo, puede ser interesante hacerlo a principio o a final de año. Tú conoces tu compañía, piensa cuál es el mejor momento.

7. Ensaya

Una vez tengas claro cuáles son tus argumentos, ensaya la negociación (ej. grabándote) y pide feedback a otros. Es una conversación complicada, por lo que, practicar te aportará seguridad y reducirá el nivel de incertidumbre. Presta atención a tu lenguaje no verbal, tu tono de voz y tu postura. ¿Transmiten confianza?

Anticipa también todas las posibles preguntas y respuestas que tu jefe te puede dar o hacer (tanto positivas como negativas). Además, piensa en cómo responder a ellas. Siempre te puede sorprender, pero cuanto más te adelantes, mejor podrás negociar.

8. Expón tu caso con confianza, gratitud y entusiasmo

Es normal que te sientas nervioso/a o ansioso/a antes de la reunión. Vas a hablar de una cuestión importante para ti, y no sabes cuál va a ser el resultado. La clave está en que la ansiedad no te paralice.

Por eso es tan importante tener claro por qué mereces el aumento de sueldo. No solo de cara a la negociación, sino para que tú seas consciente de tu valía profesional y lo transmitas.

Empieza la conversación agradeciendo a tu superior el tiempo que te va a dedicar. Continúa resaltando lo a gusto que te sientes trabajando en la compañía (ensalza sus aspectos positivos), y deja claro que tienes proyección de futuro en la misma. Hazlo de forma genuina. Si es una empresa en la que no quieres estar, no tiene sentido que estés pidiendo un aumento.

Expón tus argumentos con claridad, confianza y entusiasmo. Habla sobre tus logros y el impacto que han tenido. Utiliza tu propio estilo siempre que no sea agresivo o irrespetuoso. Finalmente, pregunta a tu jefe qué le parece y agradece de nuevo el tiempo que te ha dedicado.

Observa cómo responde a lo que le has planteado y prepárate para las preguntas que te pueda hacer. Quizás te pida que especifiques la cifra (si no la has comentado previamente), o que clarifiques o les des más información sobre algún punto. 

9. Prepárate para enfrentar un “no” y negociar

Ten en cuenta que una de las posibles respuestas es un “no”. En este caso, no te desanimes. La negociación no tiene por qué acabar ahí. Pregunta a tu jefe si puedes conocer las razones de su negativa, no para rebatirlas, sino para saber qué hacer a continuación:

  • Si la razón tiene que ver con la situación de la empresa, puedes plantearle tener otra reunión más adelante (aquí sería importante fijar la fecha aproximada de la misma).
  • Si tiene que ver con tu trabajo, pide feedback en ese momento (qué estás haciendo bien, qué necesitas mejorar). Sería interesante proponer reuniones periódicas para que quede claro tu interés y puedas tener un seguimiento de tu desempeño.
  • Puede que la cifra que has dicho no sea la que esté dispuesto a darte. Aquí puedes sugerir otras opciones. Por ejemplo, una cantidad menor o una compensación no económica (más días de vacaciones, flexibilidad horaria, etc.).

Pedir un aumento de sueldo puede suponer todo un reto. Al final, nadie nos enseña cómo hacerlo. Por ello, esperemos que los consejos que hemos planteado te ayuden a tener una idea más clara sobre cómo afrontar esta situación. Sabemos que puede ser complicado ponerlos en práctica. Realmente, el reto está en confiar y ser conscientes de nuestros logros y valía profesional. Una vez lo tenemos claro, no solo es más fácil hacerlo sino también conseguirlo. 

En TherapyChat contamos con varios psicólogos que te pueden aconsejar, apoyar y ayudar a pedir un aumento de sueldo de forma exitosa. 

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