Me diagnosticaron depresión: ¿y ahora qué?

En estos últimos tiempos donde la pandemia ha situado al ser humano ante la vulnerabilidad e incertidumbre, se hace frecuente compartir una serie de emociones comunes que dan lugar a tener la sensación de estar en “una noria emocional”. El estrés provocado por esta situación en un intervalo corto de tiempo, con tantos cambios en nuestras vidas, nuestra forma de trabajar, los problemas para la conciliación familiar, las pérdidas y un largo etcétera, no parece que sea tan alejado que cualquiera de nosotros pudiera llegar a sufrir una depresión

Precisamente la pandemia ha generado el aumento de problemas de tipo emocional, ocasionando un gran debate a la hora de dar mayor visibilidad a la salud mental. Se hace más importante que nunca dar un lugar merecido a la ayuda psicológica y a la terapia, los medios de que disponemos para ofrecer las estrategias necesarias para resolver las necesidades individuales de cada persona.

Lamentablemente, la depresión continúa siendo un problema “estigmatizado”, debido a creencias erróneas. Esto provoca que en muchos casos, se viva en solitario por vergüenza o desinformación. Todo esto hace que se pida ayuda psicológica de forma tardía, cuando los síntomas se hacen mucho más severos con consecuencias graves que, en los peores casos, pueden llegar al suicidio. Por este motivo es de gran importancia la psicoeducación, para una rápida identificación de los síntomas, la obtención de un rápido diagnóstico, y el iniciar la terapia necesaria para la recuperación cuanto antes. 

Trabaja las herramientas necesarias para salir adelante de la depresión con la ayuda de un psicólogo

¿Entonces puedo decir que estoy exento de padecer depresión? 

La respuesta es “No”; como hemos comentado anteriormente “todos podemos entrar en el saco”, pero es cierto que hay factores personales predisponentes que pueden hacer que aumenten las probabilidades de padecer depresión: como traumas psicológicos pasados; una enfermedad física o problemas crónicos de salud; duelos complicados; escasas estrategias de manejo; depresiones anteriores o antecedentes familiares con trastorno de depresión. 

¿Qué hace que se cumpla el diagnóstico de depresión?

Según los criterios diagnósticos para la depresión establecidos en la edición de DSM 5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales), se tienen que mantener presentes cinco o más de los siguientes síntomas durante dos semanas, en las que como condición fundamental estén presentes al menos uno de estos dos síntomas: 

  • Estado de ánimo deprimido la mayor parte del día.
  • Pérdida de interés o de placer en las actividades durante la mayor parte del día

Los otros síntomas de los que estaríamos hablando serían:

  1. Pérdida importante de peso sin hacer dieta o aumento de peso. Disminución o aumento del apetito casi todos los días. 
  2. Insomnio o hipersomnia casi todos los días.
  3. Agitación o retraso psicomotor casi todos los días. 
  4. Fatiga o pérdida de energía casi todos los días.
  5. Sentimiento de inutilidad o culpabilidad excesiva o inapropiada. 
  6. Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, o para tomar decisiones.
  7. Pensamientos de muerte recurrentes (no sólo miedo a morir), ideas suicidas  sin un plan determinado, intento de suicidio o un plan específico para llevarlo a cabo.

Es importante el reconocimiento de estos síntomas de forma precoz para pedir ayuda psicológica lo antes posible, y así proceder a la evaluación en el contexto terapéutico que corrobore o no el diagnóstico de depresión.

Un “nuevo” enfoque en terapia para el diagnóstico depresivo: Aceptación y compromiso ACT 

Ante el diagnóstico de depresión, se han utilizado en terapia diversas corrientes y técnicas para tratar los síntomas de este trastorno. Pero en este artículo vamos a otorgar un sitio merecido a una de las terapias más actuales de la Tercera Generación, llamada Aceptación y Compromiso (ACT). Como demuestran las investigaciones, ha tenido muy buenos resultados en la terapia para la depresión

ACT es una terapia conductual orientada a los valores o intereses que todos tenemos y que dan significado a nuestra vida. Trabaja por medio de metáforas y paradojas, acercándose al mindfulness junto a una gran variedad de ejercicios que utilizan la experiencia en primera persona para lograr los cambios esperados. 

Desde esta terapia se establece que el problema se encuentra en  la necesidad de control que todos podemos tener en según qué momentos, y hace que entremos en lucha con nuestros pensamientos y sentimientos, produciendo un mayor malestar y un bloqueo personal.                               

Por este motivo, la ACT ofrece estrategias de manejo para entrar en contacto con nuestros sentimientos, nuestro cuerpo y nuestra mente desde una perspectiva más amable.

Veamos la metáfora: “Demonios a bordo”

Hagamos hincapié en una de las metáforas con las que la ACT trabaja y que, de forma simbólica, nos muestra la manera en la que nos relacionamos con nuestros pensamientos, recuerdos e imágenes desagradables, muy relacionado con lo que sucede en la depresión:

“Imagínate que estás en  un barco en alta mar, debajo de tu barco hay una serie de demonios con enormes garras y dientes afilados, Estos demonios están formados de experiencias dolorosas, recuerdos desagradables, también pensamientos dolientes del pasado o futuros inciertos. Cuando quieres llevar tu barco al destino deseado, todos esos demonios suben a él para que los atiendas y te enredes con ellos, de tal manera que dejas el barco al control de tus demonios. Lo cierto es que esta situación te produce malestar,  porque les tienes miedo y decides quedarte en alta mar sin hacer nada.

El problema es que el estar en alta mar no es la solución, porque te produce tristeza y angustia. Entonces un  día decides ir a tu puerto en la dirección que te marcan tus valores, porque te das cuenta de que esos demonios solo se limitan a gritar para llamar tu atención. 

De tal manera que cuando te pones al mando de tu barco, aunque al principio les tienes que llevar a esos demonios de carga y es molesto, ya no te importa, porque has aprendido a mirar por encima de ellos ya que tu conducta ahora se dirige por lo que de verdad te importa en la vida.”  

¿Y ahora qué? ¿Qué puede hacer la ACT por mí?

Los seis principios fundamentales de ACT son lo que se van a trabajar en terapia para ofrecerte una alternativa distinta hacia la mejora de la depresión, centrada en la vivencia existencial y en la aceptación de la variedad de las emociones humanas. Veamos cuáles son estos principios:

1. Defusión Cognitiva

Tu terapeuta te animará a aprender a observar los pensamientos, imágenes y recuerdos, y a identificar aquellos que te generan malestar. El objetivo es que puedas llegar a manejarlos, marcar distancia con ellos y que tengan un menor impacto en tu vida.

Sobre esos pensamientos tenemos que saber que, a pesar de ser desagradables, no son más que un enunciado creado por tu mente. El potencial de ese pensamiento crecerá en función de la atención que les prestes.

Por eso, ante pensamientos que te dicen: “Tu vida no tiene sentido”, “Has perdido la ilusión”, “No merece la pena”… La idea es formular la siguiente pregunta: ¿este pensamiento dice algo útil para mi vida?. Si la respuesta es NO, céntrate y presta atención a tus acciones más que a tus pensamientos; los pensamientos negativos te perseguirán al principio, pero en la medida que no atiendas a sus demandas, dejarán de ser tan potentes. 

2. Expansión

Se trata de dejar sitio a emociones, sensaciones y deseos desagradables en lugar de intentar suprimirlos o prestarles una atención indebida. Cuando dejes espacio a esos sentimientos te darás cuenta de que molestan menos y “pasan” de forma más rápida.

Lo que sí puedes hacer para tolerar mejor la intensidad de la emoción mientras permanece en ti, es realizar estrategias de relajación y respiración.

3. La conexión

La ACT nos anima a brindar total atención a la experiencia en “el aquí y ahora”; con interés, focalizándose y comprometiéndose totalmente en lo que se está haciendo en ese momento. En definitiva, nos habla de vivir en el presente. Para poder entrenar esta capacidad, podemos iniciarnos en el mundo del mindfulness, del que seguro has oído hablar.

4. El Yo-observante

Este término tiene mucha relación con el anterior, y es que lo que quiere es transmitirnos la necesidad de mantener una actitud de observación hacia la vida, siempre estando presentes en cada momento.

Para entrenarlo, te proponemos un ejercicio de focalización de la atención. Llévala un par de minutos hacia todo lo que estás sintiendo, ya sean estímulos sensoriales externos (auditivos, visuales, táctiles…) o internos (por ejemplo, los movimientos de tu cuerpo al respirar). Es muy posible que tus pensamientos quieran distraerte para llamar tu atención. No pasa nada, es normal; al final es su labor así que no luches con ellos. En su lugar, obsérvalos y vuelve a centrar tu atención en las sensaciones que percibes en ese momento.

5. Los Valores

La ACT te ayudará a Identificar lo  importante y valioso para tu vida. Tus valores aportan un sentido a tu vida ofreciéndote la motivación necesaria para poder hacer cambios oportunos de mejora. 

Dedica un tiempo para reflexionar sobre ellos:

¿Qué tipo de herman@, hij@ quiero ser? ¿Qué tipo de pareja quiero ser en la relación? ¿Qué tipo  de trabajador o jefe  quiero ser? ¿Qué tipo de amig@ quiero ser? Recorre con este tipo de preguntas todas las parcelas de la vida. 

6. Acción Comprometida

Se trata de que aprendas a establecer metas guiadas por tus valores y a involucrarte en acciones efectivas para alcanzarlas.

Cuando la depresión aparece, quiere decir que son esos pensamientos molestos los que han tomado el mando, provocando una gran desmotivación. Frecuentemente, esperamos que vuelvan las ganas a llamar a nuestra puerta, pero la realidad es que hay que salir en su busca. Se trata de, en principio, cumplir con pequeños objetivos cotidianos (ej: levantarnos de la cama, llamar a un ser querido o leer unas páginas de un libro si esto nos gusta), dando importancia a nuestra conducta para beneficiarnos de lo que de verdad da sentido a nuestra vida, los valores.


Para concluir, vemos importante señalar de nuevo la relevancia de detectar los síntomas de la depresión de forma precoz para pedir ayuda psicológica. La terapia ACT no es la única posible para el tratamiento de la depresión. Afortunadamente a día de hoy contamos con vías alternativas de actuación. Pero con este artículo hemos querido destacar los buenos resultados que la ACT está demostrando actualmente. Esta terapia sitúa al frente una faceta de ti consciente del momento presente; que no se ata a sus pensamientos y emociones negativos ni pretende controlarlos, sino que busca convivir con ellos haciendo uso de diversas estrategias de manejo; y que, por último, pone en relevancia tus valores y tus intereses, y te invita a vivir consistentemente con ellos para, así, recuperar el sentido de tu vida.

En TherapyChat contamos con varios psicólogos que te pueden brindar el apoyo psicológico necesario para poder alcanzar tu mejor versión.

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