Consejos para hacer amigos en la oficina teletrabajando

¿Recuerdas aquellos momentos en los que en el descanso del trabajo, a mitad de la mañana, salías unos minutos a tomar un café con tus compañeros y aprovechábais para hablar de miles de cosas? ¿Eras de las que nunca acababa yendo o volviendo de tu oficina sola porque siempre ibas acompañada de una amiga del trabajo?

Parece que ahora las cosas han cambiado, y es que la pandemia ha modificado muchas de las pautas cotidianas que habíamos asumido tanto en nuestras rutinas personales como laborales. Y es que el teletrabajo se ha comenzado a imponer como forma laboral preferente en la mayoría de los casos en los que sea posible. Así lo indican varias encuestas, que sitúan el teletrabajo como la opción ejercida, desde el inicio de la Covid-19 hasta el día de hoy, en porcentajes superiores al 30% de los trabajadores españoles.

Nuestro despacho es ahora una habitación de nuestro hogar, y las interrelaciones profesionales se desarrollan virtualmente a través de la pantalla de un ordenador. Sin embargo, ¿qué ocurre entonces con las relaciones personales y sociales que habitualmente se establecían mediante interacción natural en los contextos laborales? Casi el 60% de los trabajadores manifiestan que es lo que más echan de menos de trabajar presencialmente, y parece ser que la única forma de hacer amigos en el trabajo y que estas conexiones interpersonales y sociales sigan manteniéndose, es adaptándolas a las nuevas estructuras digitales.

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¿Qué es el teletrabajo? ¿Y cómo afecta a nuestra salud psicofísica y nuestras relaciones interpersonales?

El teletrabajo se define como forma de trabajo en remoto (o trabajo a distancia) desarrollado con regularidad, mediante recursos informáticos, tecnológicos y humanos, desde una localización diferente al lugar de trabajo de referencia (Selman, 2016).

El trabajo en remoto pone de manifiesto aspectos muy relevantes a explorar y optimizar, desde el punto de vista psicosocial: 

  • La satisfacción laboral desde este nuevo modelo.
  • Su influencia en la salud mental y física del teletrabajador.
  • Y los nuevos mecanismos de las personas para hacer amigos en el ámbito laboral en remoto.

En cuanto al primer punto, en estos meses se ha hecho mucho hincapié en poner el foco en los diversos riesgos psicosociales que se empezaba a comprobar que manifestábamos con el teletrabajo. Todo desajuste de rutinas que funcionan y nos satisfacen, acaba generando desequilibrios tanto a nivel psicológico como físico, y es ahí donde nuestro bienestar y nuestra salud se ponen en la cuerda floja. El espacio unipersonal y aislado del teletrabajador acaba generando sensación de vacío, de soledad y de reclusión, estados que alteran nuestras emociones y nuestro ánimo vital. Nos falta esa compañía, ya sea semi-silenciosa o bulliciosa, ese compartir ideas y comentarios, esa sensación de pertenecer a un grupo.

Físicamente, nuestro cuerpo también lo nota, ya que la desidia que produce la menor actividad, el menor contacto social, las formas limitadas de distracción y la dejadez de horarios, acaban influyendo negativamente en nuestros ritmos metabólicos y fisiológicos (no olvidemos que comer, por ejemplo, siempre ha sido una de las mayores “tablas de salvación” mal usadas para contrarrestar el desánimo y las carencias de relación social).

De esta forma, llega un momento en el que nos vemos pasando más de la mitad del día entre las mismas cuatro paredes, sin apenas hablar ni compartir nada con nadie directamente (especialmente si se vive solo); y con el tiempo, este hecho se transforma en pereza por hacer amigos e intentar establecer vínculos relacionales. No termina bastando con unos cuantos whatsapps al día, alguna videollamada de vez en cuando (pero eso sí, no demasiado tiempo, que siempre tenemos “cosas que hacer”), y algún que otro mail o reunión virtual fría del trabajo.  De esta forma, decae nuestro bienestar laboral, nuestra satisfacción vital se estanca, y nuestras relaciones sociales comienzan a disminuir.

¿Cómo seguir estableciendo óptimas relaciones interpersonales si teletrabajamos?

Pues bien, hay que entender algo desde el principio: teletrabajar no significa desconectar de nuestros compañeros y/o amigos del trabajo, ni da lugar a aislarnos emocionalmente si sabemos cómo actuar ante este nuevo modelo.

Lo primero que hay que hacer es aprender a sacar provecho de los medios tecnológicos de los que disponemos y que, en base a la situación pandémica, seguramente hayamos conseguido terminar usando más profundamente, y por qué no, mejor. Para ello, señalaremos algunas pautas a realizar:

1. Cuida los mensajes virtuales a tus compañeros

Cuando uses redes sociales, whatsapp o mails para contactar o mandar algún mensaje a los compañeros del trabajo, ¡personalízalos! No comiences con sólo un “hola”: pregunta cómo está, agrégale énfasis con exclamaciones, y muestra la emoción que quieres transmitir con emoticonos que la expongan o creen complicidad.

En torno a un 90% de los efectos y consecuencias de la comunicación se asientan en el lenguaje no verbal, incluyendo el tono de voz. Por ello, en el uso de las plataformas digitales, debemos fomentar los mensajes detallados, empáticos y teniendo en cuenta la variable de la subjetividad que envuelve este tipo de acto comunicativo. El uso de audios, grabados desde la mayor naturalidad y similitud al modo en que nos comunicaríamos cara a cara con el interlocutor, o una videollamada a los compañeros, serían buenas opciones.

2. Haz descansos virtuales durante la jornada laboral

Traslada los descansos en grupo que hacíais trabajando de manera presencial al entorno virtual. Para seguir cubriendo sanamente nuestras necesidades de vinculación y relaciones interpersonales, requerimos que sigan intercalándose con la tarea laboral aquellos momentos de comunicación informal como la hora del café, el aperitivo, o realizar actividades de ocio con los compañeros de trabajo, donde desconectar, compartir inquietudes, conocer a las nuevas incorporaciones, colaborar o incluso frivolizar. Por ello, seguir con esas costumbres, de forma organizada y consensuada, aunque sea mediante la imagen y el audio de un dispositivo digital, fomentará nuestro equilibrio emocional y actuará como elemento preventivo de riesgos laborales psicosociales. 

3. Refuerza el trabajo en equipo

Potencia, con el resto del equipo, la colaboración y el reconocimiento mutuo de las tareas que tengáis que realizar. Formar parte integrada de lo que los compañeros también ejecutan y viceversa, establece sentimientos grupales y de pertenencia, así como configura una parte de la identidad social de la persona, la cooperación y el trabajo en equipo. Así, si antes acudías a la mesa de un par de compañeros para que te ayudasen con algunas dudas, o tú eras quien en la hora de la comida apoyabas a otros trabajadores con determinados detalles, los medios tecnológicos y de comunicación virtual nos permiten seguir haciéndolo, cuidando esas conexiones creadas. Y, del mismo modo, a todos nos motiva una palmadita en la espalda cuando algo sale bien o el trabajo está bien hecho: usa la reunión semanal por ordenador para, al menos, dar unos “aplausos virtuales” de reconocimiento y refuerzo positivo. Te lo agradecerán y lo agradecerás, incidiendo al mismo tiempo en la salud de vuestros vínculos.

4. Empieza a planificar algún encuentro presencial

Por último, que tengamos que trabajar en remoto no significa que la vida social presencial se haya acabado. Ahora, que poco a poco, vamos acercándonos de nuevo a la normalidad en varios aspectos, es la ocasión perfecta para comenzar a trasladar las conexiones relacionales del ámbito laboral al contexto social. Que la conversación y las acciones no queden únicamente en la red: ¡queda con tus compañeros! Planificad, de vez en cuando, alguna actividad lúdica presencial, veros en persona en alguna ocasión y participad, según el grado de amistad y confianza establecido, en otros ámbitos distintos al laboral, sin pantallas por medio. Es la mejor manera de afianzar y complementar los vínculos iniciados virtualmente.

Como conclusión, nunca debemos olvidar que el ser humano es un ser social, y, por lo tanto, va a necesitar para su correcto desarrollo relacionarse unos con otros, y establecer conexiones saludables en todos sus ámbitos vitales. El trabajo es una de las parcelas que más tiempo, esfuerzo y dedicación implican en el día a día de las personas, y, por ello, las óptimas relaciones en este ámbito son fundamentales, tanto para los intereses de las organizaciones como para los propios trabajadores.

El teletrabajo ha cambiado todos los esquemas ya preestablecidos para conectarnos, pero eso no significa que a su vez no nos ofrezca nuevas herramientas para dicho fin. Lo principal sigue siendo mostrar todos aquellos valores que nos diferencian como seres humanos (empatía, claridad comunicativa, énfasis emocional, reconocimiento, cooperación, desconexión, ocio…) sea a través del medio que sea, para cuidar los vínculos que vayan germinando. 

Teletrabajando puedes seguir haciendo amigos: sólo tenemos que usar las herramientas que nos ofrece el universo virtual y adaptarlas a los nuevos contextos.

En TherapyChat contamos con varios psicólogos que te pueden aconsejar, apoyar y brindar herramientas para mejorar tu capacidad de relacionarte.

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