Cómo sacar el mayor provecho de la terapia

¿Estás pensando en pedir cita con un psicólogo? ¿Llevas tiempo en un proceso psicoterapéutico y tienes la sensación de estar estancado? ¿No sabes que decirle a tu psicólogo cuando estás en sesión? Si en algún momento te has planteado ir al psicólogo, pero no acabas de dar el paso o no terminas de ver los resultados que esperabas, continúa leyendo. A continuación te daremos las claves para sacarle el máximo partido a tu psicólogo.

Y es que encontrar el psicólogo adecuado y crear la relación terapéutica que mejor se ajuste a nuestras necesidades puede llegar a ser un gran obstáculo para iniciar un cambio. Cada uno de nosotros, como seres humanos, somos únicos e irrepetibles, por lo que cada tratamiento tendrá que ser, obviamente, específico para cada persona. Es como cuando nos duele la cabeza; algunos aguantarán el dolor, otros se tumbarán en la cama hasta que se le pase, otros tomarán ibuprofeno o paracetamol,… es decir, no todo vale para todos. Sin embargo, hay una serie de factores universales que si tenemos en cuenta pueden facilitarnos el camino y aprovechar la terapia al máximo.

Factores que predicen un mejor resultado en terapia

A lo largo de los últimos años numerosos estudios han puesto el foco en tratar de dilucidar cuáles eran los factores determinantes que mejor predecían el éxito de un proceso psicológico. Conocer en qué aspectos nos podemos fijar puede ayudarte a tomar la decisión acertada:

  • Tu; el cliente, eres el protagonista: Tus rasgos de personalidad, tu carácter o tus experiencias previas condicionan los resultados finales hasta en un 40% (según los estudios de Michael Lambert). Si eres alguien optimista, centrado en la búsqueda de soluciones, que es capaz de transformar las dificultades en desafíos y tienes una buena red de apoyo familiar o social, es más fácil que obtengas buenos resultados que si eres más pesimista o sueles frustrarte rápidamente. Por eso es muy importante que pongas de tu parte y tengas un papel activo en tu proceso terapéutico si quieres ver todos los resultados.
  • Comunicación y apertura: Nos referimos a los aspectos comunes esenciales para que el trabajo entre psicólogo y cliente sea satisfactorio. Mantener una buena comunicación, ser proactivos, saber escuchar, establecer un vínculo de confianza, o estar abierto a las críticas son aspectos tanto del cliente como del psicólogo que predicen el 30% del éxito.
  • Ajuste de expectativas: Hasta qué punto nos fiamos de nuestro psicólogo y de sus herramientas predice un 15% del éxito psicoterapéutico. Es decir, ser conscientes del proceso en el que estamos inmersos y ajustar nuestros deseos frente a nuestras capacidades y lo que una terapia puede hacer, favorecerá que obtengamos lo que realmente necesitamos.
  • Técnicas y experiencias: Según el trabajo de Michael Lambert, el otro 15% del éxito de una psicoterapia depende de los años de trabajo que tenga el psicólogo, así como su especialización y su formación continuada.

¿Qué puedo hacer yo para aprovechar más la terapia?

No olvides que tú eres el protagonista y tienes un papel activo para alcanzar tus objetivos. Como solemos decir, es una decisión personal e intransferible que te puede ayudar a seguir creciendo y aumentar la sensación de que tú llevas las riendas de tu destino; y para ello hay varios aspectos en los que puedes prestar atención.

  • Fomenta la confianza: Tu psicólogo te acompañará en el proceso, tendrá en cuenta tu situación actual y el contexto en el que te desenvuelves para proponerte la mejor de las soluciones posibles. Es responsabilidad suya generar un clima acogedor para que tú te sientas seguro. A partir de ahí, está en tu mano permitirle acceder a un nivel de confianza mayor en el que , aprovechando tus propios recursos, deis con la tecla adecuada para resolver tus problemas. Trata de no descalificar o juzgar en exceso lo que te dice, no lo hace para incomodarte ni pillarte en un renuncio.
  • Sinceridad: No mientas a tu psicólogo. Claro que puedes ocultar detalles de tu vida, sin embargo, engañar a tu terapeuta hará que la terapia no dé los resultados que esperabas. A mayor apertura por tu parte, mejor comunicación durante las sesiones. Los psicólogos no se dedican a juzgar moralmente tus actos, están ahí para acompañarte y que puedas conocerte mejor.

Por otro lado, los psicólogos no tienen varitas mágicas ni son capaces de leer la mente Si consideras que hay algo importante de lo que debería de hablarse díselo y permítele que explore contigo el tema a tratar.

  • Puntualidad: Para generar una buena confianza es imprescindible respetarse mutuamente y una de las maneras que tenemos de mostrar ese respeto es siendo puntual. Una de las pocas cosas que dependen de nosotros mismos es la gestión que hacemos del tiempo. Sabemos que el tiempo es igual para todos, que tiene su valor y que nos guste más o menos es inexorable, es decir, siempre avanza, no lo podemos detener. Así que trata de ser respetuoso con las horas y si no vas a poder acudir trata de avisar con antelación
  • Tú llevas las riendas, el psicólogo te acompaña: Recuerda que, aunque a todos nos gustaría resolver nuestros problemas de un día para otro, el trabajo psicológico lleva un tiempo. Asimismo, por mucho que el psicólogo genere confianza y acierte con el tratamiento, si tú no mueves ficha el resultado no será del todo satisfactorio para ti. Es como si tú fueses el piloto en un rally y el psicólogo fuera tu copiloto. Puede guiarte, pero no puede conducir por ti.
  • Hazle frente a tu miedo: El psicólogo es especialista en comprender el comportamiento humano pero el experto de tu vida eres tú mismo. El psicólogo sabe de mapas, pero tú estás en el terreno. Es normal que surjan dudas o no lleguemos a captar del todo alguna idea que nos transmita. Tranquilo, es normal. Lo bueno de ir al psicólogo es que es un espacio de diálogo abierto en el que podrás preguntar todo lo que necesites aclarar. Es tu derecho resolver tus dudas si eso te hace sentir más seguro e implicado en el tratamiento. Si hay algo que no te encaja, revísalo con tu psicólogo y no dudes en confrontar lo que no acaba de cuadrarte.
  • Suelta: no te reprimas: Vivimos bajo una fuerte tensión y altos niveles de estrés que nos hacen estar alerta y tratar de tener bajo control todo lo que ocurre a nuestro alrededor y lo que les pasa a nuestros seres queridos. Recuerda que tu sesión de psicología es un espacio de pausa, un lugar en el que el tiempo corre de manera diferente y puedes permitirte relajarte, soltar. Como espacio de confianza y seguridad, puedes desahogarte y expresar todo eso que has ido reprimiendo a lo largo de la semana. Está permitido llorar, enfadarse con las circunstancias, desahogarse, quejarse, o gritar de alegría.
  • Comparte: Si quieres aprender algo, practica. Y no hay mejor manera de practicar que compartirlo con los demás. Si compartes con tus allegados lo que vas aprendiendo y cómo te vas sintiendo no sólo reforzarás lo aprendido y te sentirás mejor porque estás ayudando a alguien, sino que podrás sentirte orgulloso de formar parte del cambio.
  • Asegúrate de que ofrece objetivos concretos: Es importante consultar el modo en que trabaja el profesional, de qué manera vamos a establecer los objetivos y cómo alcanzarlos. En las primeras sesiones podréis establecer las metas y los plazos para valorar si se han cumplido o no.
  • Evalúa las metas: Una vez que ya has elegido a un psicólogo y ya estás trabajando por tu salud mental no olvides tener criterio propio. Si crees que no se está llegando a los objetivos planteados en un inicio, díselo, y si no te convence la propuesta de solución ante este problema, siéntete libre de cambiar de terapeuta.

Pero también ten en cuenta que cada cosa lleva su tiempo. A veces cuando notamos una leve mejoría nos creemos capaces de hacerle frente a todo. No tengas prisa. Vete evaluando los pasos que has dado hasta este momento, celebra los logros y permítete guiar para seguir creciendo

  • No lo dejes a la primera de cambio: Aprovecha la confianza que habéis generado para comentarle tus dudas. Cuéntale que ves una mejoría y que estás pensando en dejar la consulta. Igual de importante es comenzar con buen pie como cerrar de buenas maneras y saber despedirnos de las cosas. Tu psicólogo te orientará para que puedas seguir mejorando, prevenir recaídas y mantener el foco en lo importante.

Resumiendo, la mera idea de ir al psicólogo y pedir cita ya es un gran avance. Que quieras cuidar de ti y mejorar tu salud mental es una de las mejores inversiones que puedes hacer. Implica valentía, compromiso, ganas de mejorar y autocuidado.

Infórmate bien de las características del profesional y recuerda que una gran parte del cambio está en tus manos. Si quieres llevar las riendas de tu vida, confía en tu psicólogo, sé sincero y trata de poner en práctica lo que trabajes durante las sesiones de psicología. Permítete soltar todo eso que te oprime y aprende a disfrutar de las pequeñas cosas que nos regala la vida.

En TherapyChat encontrarás profesionales que te pueden aconsejar, apoyar y ayudar a alcanzar tu mejor versión.

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