Cómo establecer metas realistas

Antes de plantearnos establecer una meta, es importante entender de dónde viene esta necesidad. Esto nos dará claridad y nos ayudará a establecer objetivos concretos además de a mantener la motivación

Probablemente todos hemos escuchado acerca de la pirámide de Maslow, quien hablaba sobre la jerarquía de necesidades y utilizaba una pirámide para ilustrarlas. Hay muchas teorías que explican las necesidades humanas, pero esta es una de las más conocidas y más sencillas de entender. Por esta razón la utilizaremos como ejemplo. 

Como podemos ver en la ilustración, las dos secciones más altas de la pirámide, están relacionadas con necesidades más abstractas y superiores, que van de la mano con el crecimiento personal, el reconocimiento de logros, la autoconfianza, la satisfacción personal y el sentido de vida. 

Al establecer metas que nos impulsan hacia la autorrealización y el crecimiento personal, estamos cumpliendo también con necesidades que todos los seres humanos tenemos en mayor o menor medida. También contribuye a sentirnos personas productivas, con la capacidad de adaptarnos a nuevas situaciones y a poner en práctica nuestras habilidades para resolver problemas.

Dicho esto, seguro que a todos nos ha pasado que hemos empezado un proyecto demasiado ambicioso o nos hemos propuesto un cambio radical en alguna característica propia que queremos pulir o una conducta que nos disgusta, sin realmente pararnos a pensar por un momento cómo queremos lograrlo y si es asequible el cambio. Si bien es cierto que el trabajo de todos los días es lo que nos hará crecer y ser mejores personas, cambiar por completo de un día para otro y trabajar todas aquellas áreas en las que necesitamos mejorar, es poco viable.

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¿Por qué perdemos la motivación?

Puede ser por la combinación de varios factores. A continuación mencionaremos los más comunes:

  • Querer abarcar demasiado al mismo tiempo:

De por sí solemos tener horarios bastante apretados, entre el estudio, el trabajo, la vida social, el ejercicio… queda poco tiempo para hacer cambios radicales espontáneos. Por ejemplo, supongamos que queremos dejar de fumar, mejorar nuestra alimentación, estudiar un máster y adoptar un cachorro. 

Muchas veces queremos mejorar o cambiar áreas de nuestra vida que están relacionadas con hábitos o patrones muy arraigados en nuestra personalidad. O queremos hacer un cambio que afectará nuestra rutina diaria. Establecer metas ambiciosas es importante, pero para llevarlas a cabo necesitaremos poner de nuestra parte, recursos, tiempo y energía extras, sobre todo al principio. 

Es por esta razón que es mejor empezar poco a poco, plantearnos metas realistas y aceptar que siempre habrá áreas que mejorar. Así que si quieres asegurarte de no fallar, márcate solo un objetivo por vez.

  • Falta de planificación:

En muchas ocasiones establecemos metas sin plantearnos realmente todo lo que involucra o cómo vamos a lograrlo. Lo primero que tenemos que hacer es parar por un momento y desarrollar un plan de acción. Desde TherapyChat queremos ayudarte con esa parte, al final de la entrada podrás encontrar una guía descargable que te ayudará a planear paso a paso tu meta

  • Establecer metas por los motivos equivocados:

Cambiar por otra persona, porque es “lo que toca” para tu momento vital y el tiempo se te echa encima, porque todo el mundo lo está haciendo, etc. Estas motivaciones son externas a la persona, es decir, no son intrínsecas. Para garantizar el éxito de la meta que te has marcado los objetivos y logros que queremos alcanzar tienen que significar algo para nosotros. Por intrínseco, nos referimos a que esta necesidad viene de uno mismo. Establecer una meta tiene que partir de la base de que conseguirla tendrá un impacto positivo en tu vida. 

Cada uno de nosotros tendremos que plantearnos de manera individual qué queremos y dejar de lado qué quiere el resto.

  • Falta de autoconocimiento:

Todos somos diferentes y es vital conocernos a nosotros mismos para poder así establecer objetivos que vayan acordes con nuestro estilo de vida, tiempo y capacidades. Por ejemplo: dos personas se proponen como meta correr un maratón, pero una de ellas tiene una vida activa y suele hacer ejercicio. Por otro lado, está  la persona que no está acostumbrada a hacer ejercicio y que ha corrido poco en su vida.  Para ambas personas es una meta asequible, pero el entrenamiento, el impacto que tendrá en su rutina y el tiempo que le tomará, será diferente. 

Es por esta razón que es importante saber de dónde partimos y conocer con qué habilidades contamos y cuáles tendremos que desarrollar para lograr lo que queremos. Partir de este autoconocimiento y reflexión previos, nos ayudará a planificar bien la estrategia a seguir para alcanzar nuestras metas

¿Cómo establecer un objetivo o meta?

Ahora que tenemos claro qué evitar, veremos algunas pautas que nos podrán servir de guía a la hora de establecer futuras metas.

  • Ten en cuenta si tu meta es a corto, medio o largo plazo. No es lo mismo planear para algo que se llevará a cabo en poco tiempo o que tiene una fecha determinada de inicio y fin, que para algo que tendrá un impacto en tu vida a largo plazo o todos los días.  
  • Evita compararte con los demás. Al igual que no hay dos personas iguales, tampoco hay dos historias idénticas. Compararnos con los demás es poco productivo, pues el punto de referencia entre lo que tú crees que está viviendo esa persona y lo que realmente está pasando es muy subjetivo y no siempre correcto. Es mejor centrarnos en lo que sabemos que es mejor para nosotros mismos y apoyarnos de las personas que nos rodean sin caer en “si él o ella lo está haciendo mejor o peor que yo”.  

Ojo, compararte e inspirarte no es lo mismo. Admirar a alguien por todo lo que ha logrado y tomar como referencia a esa persona, sí puede ayudarnos a mantener la motivación y a seguir por la misma línea. Pero siempre hay que tener en mente que probablemente nuestra trayectoria sea diferente. 

  • Valora el impacto que tendrá en tu vida este cambio. Todos los cambios (por más pequeños que parezcan) vienen con un periodo de adaptación. En este periodo tendremos que poner a prueba nuestra resiliencia y utilizar nuestras herramientas para incorporar esta novedad en nuestra vida. Poder anticipar en cierta medida el impacto que esto tendrá en nuestra rutina, podrá facilitar el periodo de transición. 
  • Tener metas concretas. El primer paso es tener muy claro qué quieres conseguir y por qué. Una vez que esto está definido, es momento de pasar a los detalles más específicos. Es importante que el objetivo pueda medirse, es decir que sea posible saber aproximadamente cuánto has avanzado y cuánto falta. Por ejemplo, si tu objetivo es hacer deporte regularmente, puedes medir tus avances en el número de minutos que dedicas a cada entrenamiento. Cuando nos planteamos logros muy grandes, pueden parecer abrumadores y no sabemos ni por dónde empezar. Para esto es necesario subdividir la gran meta en pasos más pequeños. Esto te ayudará a poder seguir de cerca el progreso y, si hace falta, hacer ajustes. Además, ir viendo pequeños avances o mejoras permitirá que mantengas la motivación y no pierdas de vista lo que quieres.

En conclusión, hacer una lista de todo lo que nos gustaría alcanzar es solamente el primer paso. Después de eso hay muchos factores a tomar en cuenta para pasar de la teoría a la acción de manera exitosa. Por supuesto, todo es un proceso, habrá días o períodos en los que la motivación sea mejor, pero habrá otros en los que cueste más trabajo seguir adelante… es normal. Lo importante es tener claro que el sacrificio valdrá la pena y tener un plan que te servirá de guía en esos momentos en los que la motivación no nos acompaña. 

Como mencionamos anteriormente, desde TherapyChat nos gustaría ayudarte en la planificación y ejecución de tus propósitos. Encontrarás un enlace con un descargable que te servirá de apoyo y podrá ser una herramienta que te permita aclarar tus ideas y organizarlas. 

En TherapyChat encontrarás profesionales que te pueden aconsejar, apoyar y ayudar a alcanzar tu mejor versión.

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